La gestión cultural audiovisual

Mi formación ha estado vinculada al audiovisual, pero ahora y después de unos años dedicándome a la producción en diferentes campos sobre todo ficción y producción teatral, me apetecía dar el salto a la gestión cultural específicamente a la audiovisual. Creo que es una vinculación natural, teniendo en cuenta de que conozco el sector, y sobre todo que poco a poco me he especializado más en el conocimiento del audiovisual nacional que otros. Es necesario dar valor a nuestros productos audiovisuales y sobre todo cambiar la concepción negativa que se tiene de estos.
En España hay pocos cursos de formación dentro del ámbito de la gestión cultural, el mejor es ahora mismo el Máster de la Complutense en Gestión Cultural, Música, Teatro y Danza, un curso que animo a hacer a todo el que quiera ser un profesional dentro de este campo. En mi caso, y por mis circunstancias personales opte por realizar en 2015 el Máster Comincrea de la UA que contaba un atractivo diseño de contenidos pero que puestos en materia se quedaba en puros planteamientos teóricos, algunos incluso desfasados y sin exponer la realidad de la gestión cultural en España o en Alicante lugar donde se lleva a cabo esta formación. Fue una tremenda decepción en un aprendizaje vació dónde la mayor parte del profesorado actuaba como líder sin tener en cuenta de que la educación hoy más que nunca es la suma de todos, las aportaciones de alumnos y profesores. El resultado fue una perdida de interés general de los alumnos y una desidia importante que se planteo en numerosas quejas que cayeron en saco roto por la fuerte estructura de la Universidad donde se protege al profesor frente al alumno. Lo más interesante fue la organización práctica de un evento cultural que busca llamar la atención sobre las industrias culturales de Alicante y la creación de sinergias entre empresas emprendedoras y creadores. Como fue el primer año, el experimento tuvo una aceptable reclamo a pesar de que el peso se llevó entre 4 alumnos de 7 que constituían esa asignatura y la implicación de los profesores caía por momentos. A me parecía muy importante generar ese germen que pudiera beneficiar a la cultura y a la ciudad. Error. Sólo un año después, se volvió al repetir el evento, y  fuera del máster me di cuenta que el proyecto práctico tan sólo era una acción para que unos pocos profesores se pusieran la medalla utilizando el trabajo de los alumnos.  Desmoralizante sobre todo teniendo en cuenta lo importante que es considerar la cultura y el papel que debe de jugar la universidad para dar valor. Así que puedo decir que aprendí lo que no se debe de hacer y los profesores en lugar de servir de guía fueron ineficaces en aportar a los alumnos una formación encaminada como debe de ser a estar preparados para dar el salto al mercado laboral. 
Así que tengo la sensación de que me falta mucho por aprender para conocer como es el funcionamiento de la gestión cultural pero mi deseo es especializarme dentro del marco audiovisual y más concretamente en el valor audiovisual del trabajo de nuestros profesionales y sus productos sobre todo una vez que me adentre en conocer nuestra historia en relación al cine nacional. Mi primer contacto fue buscando información sobre las primeras mujeres que quisieron ocupar el rol de directoras de cine, y hace poco volví de nuevo a analizar elementos buscando pautas en relación a la responsabilidad social. Las producciones de películas dicen mucho sobre un país, con el paso de los años, son documentos gráficos fantásticos que retratan costumbres y acontecimientos únicos. Me llama la atención como a nivel general los españoles valoramos y sacamos pecho ante determinados productos o marcas made in Spain, pero en relación a nuestro cine, el desdén y la crítica en negativo siempre es constante. Yo también he tenido prejuicios, pero si formas dentro de este círculo tan complicado es mejor tratar que sumar. Por supuesto, tengo mis opiniones y como se dice para gustos colores, pero si se sigue un planteamiento y estructura en pos de generar industria o valorar a las personas como trabajadores dentro de este medio estoy segura que si lo buscan pueden encontrar a esos espectadores que quieran pagar por ese producto. 
Ahora mismo vivimos en el siglo de la imagen. La digitalización ha provocado la generalización de las herramientas y su acceso ha favorecido la creación de miles de historias. Están cambiando los hábitos en relación al consumo sobre todo entre las nuevas generaciones. El acceso a la carta a través de las distintas plataformas está provocando que los espectadores prefieran el salón de su casa a los espacios tradicionales para disfrutar de un producto audiovisual. Entonces, ¿estamos ante un agotamiento del producto audiovisual? En absoluto. Antes éramos consumidores pasivos, nos sentábamos y disfrutábamos o no de las películas. Hoy en día se nos llama proconsumidores, es decir que queremos que ser participantes de esa experiencia audiovisual. Por está razón es tan importante de nuevo el fenómeno fan, las estructura de storytelling o el planteamiento a base de experiencias. Y así y bajo este marco el producto audiovisual necesita adaptarse a estos cambios, por supuesto unos más que otros. En la publicidad, es donde más se ha visto este agotamiento, el anuncio de 20 segundos ya no es eficaz, ahora lo importante es crear historias que llamen la atención de los potenciales consumidores.
Con la nueva Ley de Cine, y con una estructura en positivo que busca la profesionalización del sector, en los próximos años se van a producir importantes cambios. Dentro el marco de las ayudas públicas se busca la rentabilización económica en cada uno de los procesos de producción. Eso significa de que antes de haber hecho el producto tiene que estar cerrado el porcentaje destinado a la promoción y las salas de distribución con un mínimo simultáneo de salas cerradas importante. Esta obligatoriedad a tener salas de cine en exhibidoras pequeñas, el acceso a las grandes exhibidoras con los blockbuster puede ser muy complicado, puede que favorezca el acceso a más público a ver producciones españolas. Bajo este nuevo marco, dónde además se incluyen las producciones low cost de entre 150.000 y 500.000€, que no contemplan las ayudas del ICAA, se hace imprescindible la creación de comunidades que sigan la película, la atracción de espectadores mediante el uso de las RR.SS la herramienta más económica y que proporciona una comunicación directa muy valiosa. El marketing dentro del marco cinematográfico pasa a ser una pauta imprescindible para lograr la rentabilidad del producto.
Dentro del marco del cortometraje también se han de realizar cambios. Ya no es sólo una herramienta de aprendizaje sino que se ha convertido en un producto que por su independencia, duración y coste puede ser muy útil como medio para explicar cine en valores, como herramienta pedagógica en los centros educativos o como recurso de Branded Content para las empresas. Modificar los medios de difusión más allá de los festivales de cine una opción obligatoria en España con los nuevos cambios en las bases para poder acceder a los Premios Goya con una mayor generalización y acceso de plataformas on-line también de las propias televisiones.
Cine, publicidad, cortometrajes en estos últimos dos años desde que se fundó la Asociación Mediterrània Audiovisual he tratado de organizar eventos atractivos con el fin de tratar de que en una ciudad tan compleja como Alicante el audiovisual nacional y local tuviera un pequeño hueco.  Eventos con continuidad han sido la proyección en los cines Kinépolis de largometrajes no estrenados en las salas alicantinas, fueron varios meses pero el público no acompañó así que finalmente se canceló el proyecto. La proyección de cortos nacionales en el Teatre Arniches  gracias al acuerdo alcanzado con CulturArts IVAC donde en julio cerramos temporada con proyección de cortos para niños de 6 a 12 años. Pero quizás del trabajo del que me siento más orgullosa es la celebración de la Muestra Internacional de Cine Educativo de Alicante (Mice Alacant) que en febrero de 2016 celebramos su segunda edición. Una apuesta para la unión entre educación y audiovisual con talleres, proyecciones, charlas formación al profesorado dónde se busca educar mediante la utilización de la imagen. Los protagonistas de este evento son los niños y jóvenes, así como los docentes y se busca establecer relaciones que generen un feedback en positivo a lo largo de todo el año con diferentes acciones. Sacar adelante este festival es muy complejo y necesita de muchos recursos y apoyos y justamente ha sido principalmente el apoyo de empresas alicantinas el que hizo posible el pago de los gastos que genera el festival pero falta el dar un paso más para lograr hacerlo viable a nivel de conseguir un equipo de trabajo centrado en exclusiva y con un sueldo para profesionalizar este evento. Quizás lo más sencillo sería que una empresa se hiciera cargo en exclusiva de esta gestión también debería de ser una obligación de la Administración pero creo que es un evento que debe de sumar no de cerrar puertas y el planteamiento mixto de recursos es necesario. Una vía de trabajo que se hace complicada. Veremos si es posible la celebración de una tercera edición.
   
Buscando justamente la viabilidad en la producción de proyectos culturales y dentro del marco de las propuestas de la Concejalía de Cultura para fomentar la gestión cultural en la ciudad de Alicante se puso en marcha el proyecto Camaleones Alicante. Una propuesta que contaba con el apoyo de la Diputación y que se enfocaba a dar un plan empresarial a los proyectos usando la estructura del Model Canvas. De nuevo parecía atractivo y con un planteamiento muy concreto y unos pasos con unas pautas que si bien no me eran desconocidas pensaba y así lo expuse en mi primer correo de contacto podrían servir para tener algo de luz dentro del complicado marco de la gestión cultural. Pero el resultado de nuevo fue una nueva decepción en un planteamiento que considero ineficaz y sin sentido. Hacer un taller de 20 horas no hace a nadie gestor cultural. Me pareció una falta de respecto brutal para esta complicada profesión. Si el planteamiento del curso se trata de aplicar un modelo concreto a la hora de presentar te debes de ceñir a todo aquello que se supone que has aprendido y que genera viabilidad a ese proyecto. Pues bien, justamente eso, no importaba en absoluto, se trataba al parece de generar emoción con la idea. Así que cinco semanas escuchando a ponentes venir de Madrid, profesionales en su campo que pedían ser metódicos y analizar y ver ideas semejantes, preguntar etc… para nada. El mismo día del picht, de ejecución por mi parte imperdonable, me enteré que el objetivo del taller era que el espacio público de Las Cigarreras diera cabida a esos proyectos culturales. Desde luego me parece un modo de proceder extraño, más que nada porque ahora mismo el uso y disfrute de las instalaciones de Las Cigarreras está sujeto a la presentación de los proyectos con unas características muy definidas organizadas para evitar favoritismos cada tres meses. De verdad, no era más fácil si quieren eso empezar con algo más sencillo, y enseñar a cómo se deben de presentar esos proyectos necesidades y obligaciones. Además, eso utilizaría a los funcionarios del propio Ayuntamiento y no se hubieran tirado por tierra recursos económicos que por otra parte yo hubiera destinado a recursos de material necesarios para el beneficio de todos los alicantinos. Inexplicable.
La supuesta viabilidad pues de los proyectos se queda en agua de borrajas, quedó patente pues la falta de conocimiento en planteamientos base, no se puede dar una formación de este tipo en Alicante y más con gente que no es de la ciudad. Es más práctico crear feedback con las asociaciones del entorno buscar aliados, trabajar de manera conjunta en esos proyectos para que puedan salir adelante creando una estructura sólida y buscando su viabilidad tratando los pros y los contra. No me parece que el vender una ilusión sea la forma actual de hacer actos culturales, se buscan experiencias, un compromiso y una obligación para con una ciudad que necesita urgentemente este tipo de activos y la primera piedra sería hacer acciones para que Las Cigarreras se considerará un espacio cultural accesible y plural. Esto como cualquier otra cosa en la vida, necesita de planificación y trabajo y no de hacer un taller de 20 horas.
Quizás lo más sangrante de todo fue es que el taller se vendía con un premio final de 1000€ que se daría al vendedor en la votación final y que sin duda era el atractivo principal. Pues bien, esto además de ser una tomadura de pelo me pareció ciertamente inaceptable usar una espacio público organizado por una entidad pública usado fondos públicos para desarrollarlo. Para recaudar los fondos se supone que se preparaba una fiesta con asistentes de cultura de la ciudad y amig@s que aportaría 10€ que se destinaría al alumno con más votado. Al final fueron seis los proyectos seleccionados, pero como al parecer hacer las cosas mal es ciertamente más fácil que hacerlas bien el ganador se llevó calentito los 710€ sin medio de justificación ninguna.
 
 
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